sábado, 20 de noviembre de 2010

Recordando las noches de verano

Foto de Pedro Rovira Tolosana

Agosto, 2010

Las noches de esta semana son muy calurosas, incluso en el chalé. Salimos al jardín después de cenar. Leemos Harry Potter y las reliquias de la muerte a la luz del farol. Mi hijo y yo nos turnamos en la lectura en voz alta, su padre escucha también. El cristal del farol está roto, la luz es débil, es como leer con un candil.

La luna está en el cielo, gorda y redonda y la salamanquesa espera pacientemente su caza junto al otro farol de la pared de la casa. El viejo sauce, medio pelado, atrapa en sus ramas nuestra historia, abrazándola. La luna se engorda cada noche un poco más con nuestras palabras, sonríe con una placidez de estómago lleno. La salamanquesa nos agradece que hagamos más amena su caza sigilosa.

Hemos traído nuestras voces a las noches de este jardín. Cuando volvamos a nuestra casa en la ciudad, el grillo volverá a ser el rey del jardín, con su canto interminable. ¿Nos echarán de menos la luna, el sauce, la salamanquesa?


Salamanquesa
paciente cazadora
bajo el farol.
Escucha nuestros cuentos
en las noches de calor.

3 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Precioso. Casi sentí que estaba ahí.La salamanquesa de alguna forma es un remanente de los dinosaurios que fué enviada hacia atrás en la cadena alimenticia y hoy por hoy se tiene que cuidar de gatos y perros.
El grillo a veces resulta más pesado que la mosca.

Torcuato dijo...

Este cuento ha llenado mi habitación, desde la que te escribo este comentario, y la ha transformado en un oscuro jardín nocturno, fresco y lleno de vida.
Un beso.

Puri dijo...

Carlos, Torcuato, yo estuve allí, y fueron unas noches mágicas, a pesar del horrible calor. Me alegro de haberos transportado a mi jardín con unas cuantas palabras