lunes 12 de marzo de 2012

El precio de la fama

Hoy me visto de largo...


* * * *




El escritor sale de gira para promocionar su nuevo libro. Su paisaje son aeropuertos, ciudades con sol, con lluvia, o con viento, buenos hoteles en los que nunca encuentra la comodidad de su propia casa, librerías grandes y pequeñas, centros comerciales, salas de conferencias. Los periodistas le adulan, sonríe a las cámaras, a los lectores, pero cada día se cansa más, es agotador. La gente de la calle no le reconoce, afortunadamente y si le queda un rato libre puede recorrer las vías a la luz del día, a veces a alguien le suena su cara, y se vuelven hacia él con rostro interrogante, pero dudan, alguno le ha abordado pensando que es un presentador de televisión, y él les saca de su error pero sin decirles quién es realmente, siente pudor ante su propia fama, esa fama de escritor que está en las palabras de un libro pero cuyo rostro no existe hasta que no sale en una foto de prensa, en una revista del corazón (dios me libre, piensa el escritor), se presenta a una conferencia o firma libros en un centro comercial… Sólo allí, en las conferencias, o cuando firma libros, la gente se acerca a él, algunos con timidez, emocionados y nerviosos por conocer a su autor favorito, agradecidos porque garabatee una dedicatoria en un libro que lleva su nombre en la portada. Algunas veces, las menos, afortunadamente, es desagradable, cuando se le acerca alguien a quien no le gustan sus escritos y le insulta o le increpa… 

En Sevilla, un aprendiz de escritor le entrega un relato de su autoría, pero a lo largo de su carrera ha recibido tantos manuscritos malos malísimos, de esos que no ha podido pasar del primer párrafo, que le dice al joven que se lo envíe al periódico donde escribe, porque no lleva cartera para guardarlo debidamente y no quiere que se estropee ni perderlo en cualquier lado.

Ni siquiera se fía de los libros. Le han enviado muchos bodrios, de personas que se sentían escritores. En Barcelona, un autor desconocido le regala un libro dedicado, pero se excusa diciendo que desde la conferencia le llevan directamente a cenar y seguro que se lo dejará olvidado en el restaurante.

En Almería, una mujer le regala un libro que se titula El mar de papel. Le gusta el título, sonríe y lo recoge, se lo lleva a la habitación del hotel. Pero está tan cansado que cuando llega a ese refugio impersonal con cama y baño sólo tiene ganas de tomarse una aspirina con un vaso de leche caliente que le sube el servicio de habitaciones y de meterse en la cama, así que se duerme sin leer ni la contraportada. Al día siguiente sale para Málaga, tiene el tiempo justo para ducharse, mudarse de ropa, recoger la ropa sucia en una bolsa de plástico, y meterla con el neceser en la maleta, y salir en un taxi hacia la estación. Ni siquiera se acuerda del libro abandonado en la mesilla de noche que suspira por que su autor favorito lo lea.
La señora de la limpieza encuentra El mar de papel. La norma del establecimiento hotelero dice que deben depositar los objetos olvidados en las habitaciones en recepción, los registran y los guardan en objetos perdidos, para que en el caso de que los clientes los reclamen puedan ser devueltos a sus dueños. Pero el título del libro le llama la atención, El mar de papel, es extraño, un mar de papel no existe, piensa la señora de la limpieza, con su lógica de pies asentados con firmeza en la tierra, no en las nubes literarias; pero aquellas palabras le atraen inexplicablemente y además, como sabe que se ha alojado allí un escritor famoso, siente curiosidad por saber qué lee un escritor famoso y se lo lleva a casa, ya lo entregará en recepción cuando le haya echado un vistazo.

Aquella mujer, que no lee nunca, esa tarde, en vez de quedarse traspuesta con el culebrón de después de comer, abre el libro, la escritora es María Violante, seguro que es conocida, ella es tan inculta para estas cosas… Abre el libro, lee la primera página, se introduce en un mundo de mar y playas que huelen a canela, lee, pasan las horas, su hijo le pide la merienda cuando vuelve del colegio. En una semana se ha leído el libro, ese mar de papel ha pasado entre sus dedos y ha dejado en su cabeza un poso de sal amargo y dulce al mismo tiempo. Busca más libros de María Violante, pero los libreros no conocen más obras suyas, debe de ser una escritora novel, le dice el librero. Pero una vez en el ambiente de la librería, como le ha picado el gusanillo de la lectura, decide comprar otro libro, esta vez del escritor famoso, está ahí, en la mesa de novedades, al fin y al cabo es él quien le ha metido el veneno de la lectura.
El nuevo libro le gusta, pero prefiere a María Violante. De todos modos, existen muchos libros, si aquel le ha gustado, puede haber muchos más también interesantes. La mujer de la limpieza después de tantos años sin abrir un libro, empieza a acudir a la biblioteca del barrio. Gracias al olvido del escritor afamado, un nuevo lector entra en el mundo de las letras escritas.

En Cádiz, una mujer aspira el aroma de la dedicatoria de su libro recién firmado. De su mano cuelga una niña con trenzas, la madre le dice que tiene una imaginación desbordante, que escribe cuentos, que quizá un día sea un escritor como él. La niña sonríe con timidez al escritor y le regala un manuscrito ilustrado con sus propios dibujos. Los ojos de un niño siempre le cautivan, quién puede esquivarlos, hacerse el indiferente, solo los desalmados, los degenerados son capaces de algo así. Esta vez, el escritor afamado coge el manuscrito de letra redondilla y alegres dibujos de colorines. La simpática portada está ilustrada con un árbol humanizado, que tiene los ojos muy juntos y bizcos, y ramas que son brazos y manos alargados. Le hace gracia una niña de nueve años que escribe cuentos. Le recuerda su propia infancia, aunque siente una pizca de envidia porque él nunca ha sabido dibujar. Le dice a la niña que va a hacerle una entrevista en su programa de radio. A la niña le brillan los ojos como estrellas, a la madre el corazón le palpita en la boca, le hace tartamudear levemente cuando le dicta al escritor su número de teléfono, el nombre de ella y de su padre, que el escritor apunta en la portada junto al nombre de la niña que aparece debajo del título. Está realmente interesado.

El manuscrito termina en la cartera del escritor, pasa por su mesa de trabajo y se pierde entre sus papeles desordenados. Un día, después de ocho años, lo encuentra por casualidad, lo lee, es una historia graciosa y bien contada. Hace un cálculo mental, ahora la niña tendrá unos 17 años, ya no tiene interés darla a conocer en su programa de radio. Aunque la chica siga escribiendo, la voz infantil, tanto la escrita como la voz de verdad, habrá desaparecido, ya no hará gracia si sale en la radio. El escritor afamado piensa que quizá la niña haya perdido la ilusión por escribir porque él le prometió que la iba a entrevistar y no lo hizo, pensó que su cuento era malo, muy malo y que por eso no la llamó y por su culpa no volvió a escribir más. Podría llamarla, interesarse por ella, animarla a que vuelva a escribir. Pero se da cuenta de que no serviría de nada, le da miedo descubrir que ya no escribe, eso solo incrementaría su sentimiento de culpa.

Sin embargo, aquella niña había seguido escribiendo. Su madre le explicó que los escritores famosos reciben muchos libros y manuscritos para leer de gente que quiere ser escritor como ellos y que no pueden leerlos todos. Que seguramente su manuscrito se perdió en una montaña de libros y papeles. A la niña le duele, se enfurruña un poco, pero se imagina una montaña muy grande y su manuscrito en la parte de abajo, y le agobia sentirse enterrada. Para librarse del agobio escribe un cuento. En él, un escritor iba arrojando los libros que le regalaban sus admiradores en una habitación de su casa. Abría la puerta y arrojaba el libro dentro, sin mirar. Un día, como la habitación ya está llena a reventar, al abrir la puerta, todos los libros caen sobre él como un alud, sepultándolo en vida. El escritor, bajo el montón de libros, decide empezar a leer los que tiene más a mano, poco a poco los va leyendo todos, lee incluso su propio cuento, conforme lee se va quitando un peso de encima, la montaña disminuye su tamaño y por fin logra salir de allí.

La joven gaditana, cuando cumple los diecisiete años, lee una noticia en el periódico: aquel escritor afamado que jamás la llamó para su programa en la radio, se hallaba en paradero desconocido desde hacía varios días y ha sido encontrado sepultado bajo una avalancha de libros, en su propio domicilio. El forense dictaminó que llevaba muerto al menos una semana. La chica piensa que en una semana no le ha dado tiempo de leerse todos los libros, por eso ha muerto. No habría habido tantos libros si no hubiera sido tan famoso. Es el precio de la fama, se dice la joven mientras recorta la noticia del periódico para guardarla en su carpeta de fotos y sucesos curiosos.

domingo 11 de marzo de 2012

Primavera




Encuentro a la primavera
desafiando al cierzo y al asfalto
en los rincones de  mi ciudad.

miércoles 7 de marzo de 2012

Para ReC, con humor

Igual que lo hacen las ballenas, Agustín vuelca la cabeza para atrás y resopla el refresco en un vistoso surtidor naranja. La madre salta de la silla: “¡Pero qué haces, cochino, mira cómo me has puesto…!”. El vestido está chorreando; el camarero esconde una sonrisa tras la bandeja plateada, pero servicialmente se apresura a atenderla: “Enseguida le traigo un quitamanchas”. “¡Quitaniños, es lo que yo necesitaría, ayer fue el batido de chocolate…!”, rabia ella fulminando al chico con la mirada. El camarero mira la televisión, recuerda el río Mara del día anterior y piensa: mañana toca documental de llamas andinas…

Dibujo de Pedro Rovira Menaya

martes 6 de marzo de 2012

Concurso de microrrelatos "En 99 palabras"

Nuestro amigo Miguel Molina celebra el segundo cumpleaños de su blog En 99 palabras de una manera muy especial: ha preparado una fiesta de microrrelatos y nos invita a enviar nuestros micros al concurso que ha organizado.
Por supuesto, los micros, conociendo a Miguel, deben tener exactamente 99 palabras... Ni más, ni menos. Miguel está entrenado para esto, pero ¿y nosotros, pobres microrrelatistas de palabras variables, cómo lo lograremos? ¿Contando con los dedos y recortando con la tijera...?
Yo ya le estoy dando al coco, ¿y  tú, a qué esperas?

Pincha aquí para ver las bases y ¡anímate a participar!

Logo de Clara Varela para el Concurso "En 99 palabras"

lunes 27 de febrero de 2012

Revuelto de calendario


Los días se apelotonaban, se perseguían, se amontonaban, se confundían unos con otros. El ocho adelantaba al uno y el veinticinco se hacía el remolón para que el veintiséis le ganara la carrera sin esfuerzo. El miércoles le parecía jueves y el domingo sábado, aunque la fatalidad del lunes siempre se mantenía constante, incluso en aquellas semanas que comenzaban en martes. La cita con el dentista siempre se anticipaba y sin embargo el fin de semana quedaba tan lejos que cuando llegaba era ya tarde para acudir puntual a ver a su novia. El verano se adentraba en el mar hacia una isla paradisíaca que parecía imposible de alcanzar. Cuando por fin tomaba un barco hacia la isla, septiembre abordaba la cubierta, barriéndola con olas de maremoto. El naufragio era inevitable, pero se producía junto al puerto, afortunadamente, y mientras se recuperaba con una copa de ron en la taberna, el viento del malecón se colaba por las rendijas y arrancaba las hojas del calendario. Entonces volvía a ser Semana Santa y el vendaval traía redobles de tambores y máscaras de carnaval. Unas veces parecía que todos los días eran el mismo; otras, resultaban tan irreconocibles y grotescos que hasta los números se deformaban, engordaban y se salían de sus casillas cuadriculadas. La línea del tiempo tan pronto se replegaba sobre sí misma como una cuerda enrollada o se desplegaba obligándole a saltar frenéticamente a la comba para pasar con cada salto a un nuevo año. Pero no, no había año nuevo. El año nacía viejo y sus achaques se acentuaban de día en día, hasta que moría. Todas las noches contemplaba el calendario sin saber qué días habían pasado y cuáles faltaban por llegar. Ayer decidió acabar con todo de una vez: echó a la sartén los días con sus meses y un par de huevos, y cenó revuelto de calendario con ajos tiernos. Curiosamente, anoche durmió de un tirón. Y hoy, nada le repetía. Ni siquiera el sol ha salido por donde acostumbraba. Y la luna no ha querido esconderse. No sabe si es lunes o viernes. Pero en el estómago, siente que el tiempo es suyo.

* * * * *

Micro tuneado para la II Megaquedada de Microrrelatistas en Madrid, 18 febrero 2012

sábado 25 de febrero de 2012

II MEGAQUEDADA DE MICRORRELATISTAS

Toda la semana queriendo escribir algo por aquí, y por fin, ¡lo conseguí!

Cartel de Juanlu para la Microquedada


El sábado 18 de febrero, viajé a Madrid, a la II Megaquedada de microrrelatistas. La ciudad nos recibió con un día soleado y cálido, su corazón se había ido descongelando con la noticia de que se acercaba el día del desembarco de nuestras palabras y cuentos, no me cabe duda. Tras saltar del AVE, un paseíto por el Paseo del Prado, libros de saldo en la cuesta de Moyano, los leones de las Cortes jugando como gatitos con la pelota, y el móvil que suena en mi bolsillo: tirrirí tarará…

Es José Luis, Arte Pun, es su primera microquedada,  acaba de llegar de Sevilla, como ya estoy cerca de la Puerta del Sol, quedamos en vernos allí. Cuando llega a Sol, otra llamadita, ¿Por dónde andas? A la izquierda del caballo, te veo, te veo...  Pues yo no te veo… Ah, sí, ahí estás… Y es que ahora con el móvil a las citas blogueras no les hace falta llevar un clavel en el ojal… ;)

Un placer conocer a José Luis, y así, con calma, podemos ir caminando y conociéndonos hasta el bar Sidi, donde habíamos quedado a las 12:30 con todos los microrrelatistas. Tan a gusto vamos que nos pasamos de calle y tenemos que retroceder…

En el Sidi ya están algunos conocidos del año pasado, Fernando, Rocío, Ana Martínez, que es nueva. Y luego van llegando los demás, los nuevos y los viejos, es divertido, los nuevos llegan, echan un vistazo,  y preguntan, así como quien no quiere la cosa: ¿vosotros sois los microrrelatistas? Risas, presentaciones, besos...

Uno que llega y me dice:
Yo a ti te conozco…
Pues yo a ti no…
¡Soy Juanlu!
¡Hombre, Juanlu! ¡Las ganas que tenía yo de conocerte!

Besos y abrazos, eso es lo fundamental, el contacto humano, ponerle cara a la gente, a Elysa, descubrir a Belén que resulta que es también de Zaragoza…. 
Tomarnos unas cañas y charlar con unos y con otros. Luego fueron llegando todos y nos fuimos conociendo y reconociendo...

Y más tarde, a la gran pecera de la calle del Pez, a la Casa de León, donde dos largas mesas nos esperan para comer. Somos cuarenta, cuarenta ladrones de palabras, y entre manjares y charradas va pasando el rato, conocemos a Mª Paz, la cronopia, que nos muestra su precioso libro artesanal, y a Luis, el amigo de Pablo Gonz que viene a hacer un estudio sobre la literatura en la red (dice que no toma notas para no cortarnos, pero seguro que lleva la grabadora escondida, jaja), la simpática Paloma Hidalgo a mi lado y Pablo Garcinuño un poco más allá.

Y hacia mi derecha, Marina, Daniel, Fernando, Rocío y Ana Martínez, Fortunata que se acerca después... Buf… no se pude estar con todos a la vez…

¡Adivina quién soy!

La comida pasa, y con el café llega el momento de leer los micros tuneados… Manu y Anita Dinamita han preparado un premio para el mejor tuneado en una enorme caja de madera…



Conociendo a Anita, ¿estallará la bomba al abrirla? Emoción, nervios, vamos leyendo y leyendo...
Anita Dinamita nos convoca con su manifiesto de la Microfundación, y Pablo Gonz nos lee un micro de Rosa Martínez, que no ha podido venir…
Así que aquí estamos los presentes y los ausentes, Kum* también tiene unas palabras para Torcuato: “la persona que más ha hecho por el micrrorrelato”, para el que nos pide un aplauso (uno solo, siguiendo las precisas instrucciones de Kum*, pero grande y contundente, que llena todo el salón). Torcuato y su Microrrelatista, qué seríamos nosotros sin él.



Después viene el sorteo de los micros tuneados, a mí me toca este precioso y melancólico relato de Su, El país de Nunca Jamás; me hace mucha ilusión llevarme este micro con un pedacito de la sensibilidad de Su... Ojalá hubiéramos podido parar el tiempo como en este cuento para estar un poco más juntos:



El dibujo es de Joaquín Aragón Vega y expresa muy bien la soledad del texto, pasaos por su blog, aquí está el enlace del relato y la ilustración.

Con  Su y Juanlu 


José Luis, nos ha traído un marcapáginas para cada uno, con su divertido relato que cuenta sus experiencias de novato ante los preparativos de esta reunión de microrrelatistas, lo leeréis mejor aquí:



Juanlu nos trajo un montón de sus dibujos, a mí me regaló el de la cabecera de Cienmanos, ¡qué ilusión!


Juanlu nos enseña toooodos sus dibujos.


Un marcapáginas con dibujo de Juanlu y el cuento de Elysa (ya que no pudimos hablar me alegro de haber elegido tu micro Subterfugio)…

Y aquí os dejo mi relato tuneado, Revuelto de calendario, que fue a parar a manos de Nicolás Jarque, que os está esperando en su rincón.



Una foto de las manos de la trastienda de Cienmanos, con Marina y Pablo, lástima que nos faltaron cuatro manos más, las de Rubén y Ángeles Sanchez (ayyyy... cuánta gente me preguntó por ti, Ángeles):


Los premios a los tuneados quedaron así:

1º Marina de la Fuente, Acuática, por su caja-puesta-en-escena de su micro Choque frontal. Se llevó de premio el gran DINOSAURIO. Una obra de arte y una currada impresionante, como podéis ver en los pasos de la elaboración.
Fortunata, con su maravilloso y trabajado micro−bordado que le tocó a Elysa, aquí lo podéis ver
Fernando Vicente y sus cubos de Rubik, un microrrelato de 9 palabras en cada cara del cubo…que fue para Mª Paz Ruiz. Podéis ver una copia aquí, pues casi le tocó a Marina y Fernando le regaló otro a ella unos días después.

El tuneado de Marina le tocó a Fernando. ¡Tongo! ¡Tongo!, gritamos todos, verdes de envidia...

Hacia las siete, José Luis, Fernando y yo tiramos ya hacia la estación, lástima tener que despedirse con tantas prisas, yo me quedo con las ganas de poder haber estado más con todos vosotros, con algunos apenas pude hablar… Muchos seguisteis la fiesta en el Sidi un poco más, suertudos.

Y en la estación me reuní otra vez con Belén con la que compartí el viaje de vuelta a Zaragoza, se nos hizo corto el viaje, hablando y hablando...

Fue un encuentro inolvidable, aunque no hubo tiempo para hablar con todos vosotros, merece la pena teneros cerca, estrecharos entre los brazos y llevarnos el recuerdo de estos amigos entre los que se respira un ambiente muy especial. ¡A repetir, en la Palma o donde sea!

Me gustaría poder poneros a todos aquí pero ya no me da para más, espero que alguien haga una recopilación de esta gran fiesta de los microrrelatos.
Aquí os dejo una lista de todos los asistentes para que podáis visitarlos:

 2. Ana Vidal (entrecot)  http://relatosdeandarporcasa.blogspot.com/
 3. Lola Sanabria (entrecot).  http://lolasanabria.blogspot.com/
 4. Belen inred (pescado)   http://burbujatransparente.blogspot.com/
 7. Daniel (entrecot) http://thanostales.blogspot.com/
 9. Nico (estofado)    http://escribenicolasjarque.blogspot.com
 10. Juanlu (entrecot) www.dididibujos.blogspot.com
 11. Puri Menaya (pescado) http://purificacionmenaya.blogspot.com/
 12. Miguel Molina (entrecot)   http://en99palabras.blogspot.com/
 13. Mar Glez (entrecot) www.losjardinesdepuck.blogspot.com
 14. Rocío (vegetariano)  http://rromeropeinado.blogspot.com/
 15. Jose Luis (pescado)  http://codivergencia.blogspot.com/
 16. Fernando depropio (entrecot) http://depropio.wordpress.com/
 17. Luis Mancha (entrecot) sin blog
 18. Pablo Gonz (pescado) http://pablogonz.wordpress.com/
 19. Miguel Vidal (pescado) sin blog
 20. Ana Belén García (vegetariano)  
http://relatadamentetuya.blogspot.com/
 21. Jaime Santamaría (entrecot)  http://microrrelatosperdedores.wordpress.com/
 22. Ana Martínez (pescado)http://arrimadosalasombra.blogspot.com/
 23. Pedro Herrero (estofado)  http://humormio.blogspot.com/
 24. Esperanza Temprano (lenguado)   http://elrastrodelapalabra.blogspot.com/
 25. Fortunata (pescado)  http://afortunatalit.blogspot.com/
 26. Elena Casero (pescado)  http://escriptorum54-adlibitum.blogspot.com/
 27. David Figueroa (entrecot)  http://relatosenlinea.wordpress.com/
 28. Carmelo Jiménez (estofado)  http://descontrato.blogspot.com/
 29. Pablo Garcinuño (estofado)  http://enmalestado.wordpress.com/
 30. Manu Espada (entrecot)  http://manuespada.blogspot.com/
 31. Xavier Ximens (entrecot)  http://ximens-montesdetoledo.blogspot.com/
 32. Ana Crespo (entrecot)  http://acuatroletras.blogspot.com/
 33. Paloma Hidalgo (entrecot) http://unlibroesunjardndebolsillo.blogspot.com/
 34. Alberto Flecha (entrecot)  http://lacajadealbertoflecha.blogspot.com/
 36. Eysa Brioa E          http://elystone.blogspot.com/
 37. Maria Jose Abia (lenguado) http://tampocotengoprisa.blogspot.com/
 38. Manuel Rebollar (entrecot) http://cazadoresdeintervalos.blogspot.com/
 39. Ana Canturiense (entrecot) http://unaventanaporlaquescapar.blogspot.com/




domingo 19 de febrero de 2012

Cienmanos: El vals del tiempo

Hoy me podéis encontrar en Cienmanos, con El vals del tiempo. Mi pareja de baile, la ilustradora Carla Pereira, ha creado un baile en perfecto equilibro sobre las pistolas, que protege a los protagonistas. Me voy a escuchar el Danubio azul...



Laura, como todas las semanas. hace una reseña de nuestro capítulo. Gracias Laura, por tus palabras.