miércoles, 17 de noviembre de 2010

Al salir de la piscina


Después de nadar estoy cansada. Al salir de la piscina, siento una extraña sensación de ingravidez, mi cuerpo no pesa nada, floto ligera, como si al emerger del agua una fuerza invisible me empujara hacia arriba. Mi cuerpo se ha quedado disuelto en el agua, y sólo mi espíritu asciende, peldaño a peldaño, para quedarse levitando al borde de la piscina. Desde allí, mi espíritu se vuelve a mirar la piscina y piensa: "¡por fin soy libre!". Pero el cuerpo no le deja escapar, sale perezosamente del agua, y en cada paso hacia la ducha voy sintiendo primero los pies, que aplastan suavemente el suelo, y en el siguiente paso las piernas, que se vuelven sólidas, después las caderas y el torso y el peso de los brazos que se estiran hacia abajo, y la ilusión de libertad termina cuando la cabeza atrapa el cerebro y lo vuelve a colocar en su sitio.
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Este cuento fue seleccionado en el programa de la cadena ser, La ventana de Millás, podéis escucharlo aquí

3 comentarios:

Torcuato dijo...

Viaje astral al salir de la piscina.
Un beso, Puri.

carlos de la parra dijo...

Un relato con nítida descripción de un trance.
Y luego el trance de escucharlo en radio con Millás,super.

Elisa dijo...

Qué bien descrito. Y ese viaje de ida y vuelta a la realidad...