jueves, 16 de diciembre de 2010

Castañuelas


Nunca quise vestirme de baturra en las fiestas del Pilar.

Y sin embargo, cuánto envidiaba a las niñas que tocaban sus castañuelas. En las calles las oía, una cascada feliz, como una risotada fresca que alegraba los corazones.

Mi madre me compró unas. Las engarcé en mis dedos. Las hice chocar una contra otra. Un ruido sordo, sin alegría, salía de aquellos dos pedazos de madera. Qué difícil era tocar aquello. Por más que lo intenté, no lo conseguí. Aquella tarde volví a casa más triste que unas castañuelas... mudas.

Nunca aprendí a tocarlas.

* * * * *
Y yo que creía que el concurso de microrrelatos del cultural cuenta 140 eran relatos de 140 palabras! Pues no, eran 140 caracteres. ¡Vaya patinazo! Ya me extrañaba a mí que todos fueran tan cortos. La próxima vez leeré mejor las bases...

3 comentarios:

Torcuato dijo...

Bueno. Pero aunque te equivocaras te ha servido para escribir este simpático micro.
Un beso, Puri.

Elisa dijo...

Está bien que te equivocaras, en 140 caracteres no caben los matices que le has dado a tus 140 palabras.

He llegado aquí a través del Filandón y voy a quedarme un ratito.

Puri dijo...

Torcuato, sí por lo menos las castañuelas sonaron esta vez.

Elisa, bienvenida por aquí. Ven siempre que quieras, la bruja de chocolate te preparará una taza de chocolate mágico.