domingo, 12 de agosto de 2012

Solo de trompeta


El mejor momento del día. Al amanecer, en el autobús, son solo diez minutos, pero le saben a gloria. Mejor que el café y el cigarrillo de después de comer. El autobús estacionado en la parada de principio de ruta, con la puerta cerrada, los usuarios ya subirán después. Coge el estuche de la trompeta, saca el instrumento y en el centro del pasillo, comienza a tocar. El pasodoble llena el autobús, solo él puede oírse, toca para sí mismo, para los asientos vacíos. Le gusta tocar así todas la mañanas. Hoy sin embargo es diferente, tiene que ensayar para la banda, el domingo Mercedes irá a verle. Ha de hacerlo muy bien, está nervioso, es la primera vez que viene a escucharle, la primera vez que la invita al pueblo. La música le transporta con los ojos cerrados a la plaza, la ve entre el público, sonriéndole, él se crece dentro de su traje de botones dorados y su gorra de plato. Siempre de uniforme, se dice, aunque ese es mejor que este de todos los días. Su madre le decía que a una mujer se la conquista de uniforme, y espera que esta vez funcione. Pero solo el uniforme no es suficiente, ha de esmerarse, interpretar con sentimiento. Con un sentimiento tan grande como el que le inspira Mercedes. Y espera que ella no se enganche a bailar con el primer advenedizo mientras él sopla por la trompeta. Es la eterna canción: el músico toca y los amigos bailan y le roban la novia. Tiene que conseguir que las notas se le enreden a Mercedes en el corazón y le aten los pies, si la música la envuelve, será solo para él.
Cuando termina el ensayo, recoge la trompeta, se sienta en el asiento del conductor, relajado y dispuesto a comenzar el día entre el tráfico infernal. Abre la puerta del autobús y sube una señora. Le aplaude sonriente y él responde con un tímido gracias, a lo que ella contesta: “Toca usted de maravilla, pero es curioso, es la primera vez que con un pasodoble no me entran ganas de bailar. Debe de ser la melancolía del amanecer”. “No”, contesta él triunfante, “es el amor que sale de esta trompeta lo que nos para los pies”. 

4 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Este micro, que transita sobre la incertidumbre que genera el no saber si el amor será correspondido, destaca por la intensidad de efecto que consigues, Puri.

El pulso narrativo del relato se ajusta al palpitar del corazón del protagonista y a las ganas de conocer la historia del lector.

Por si ello fuera poco, nos regalas el final para que cada uno pueda armarlo a su gusto.

Gran trabajo.

Un saludo,

Rosa dijo...

Una historia que emociona Puri. Consigues que escuchemos esa trompeta y su melodía llena de amor, de tanto amor que no nos deja movernos.
Me ha encantado.

Besos desde el aire

Elysa dijo...

Precioso, Puri. Consigues que vea la escena y todo el sentimiento que pone en su trompeta para conseguir a Mercedes.

Besitos

Puri dijo...

Pedro, gracias por el análisis, un placer leer tus palabras.

Rosa, me alegro de que a tí también la melodía te parara los pies.

Elysa gracias por sentir las palabras como si fueran la música de la trompeta.