lunes, 13 de agosto de 2012

Grafiti






Había una muchedumbre en la calle. Todos intentaban entrar en aquella casa, cuya fachada era un enorme grafiti. Las ventanas superiores estaban pintadas con personas de colores vivos en su interior. En una de ellas se veía un hombre de espaldas, que salía de la ventana, tenía medio cuerpo fuera de ella. En el interior de la casa se celebraba una macrofiesta, la música salía hasta la calle. Era el final de la noche, ya estaba amaneciendo. Y la gente seguía sumándose a la fiesta, solo nosotros dos no queríamos entrar. Volví a contemplar la ventana pintada en la fachada y me pareció que el hombre se movía. Si, el hombre pintado, con su traje arrugado y azul, se movía con el movimiento en espiral de los cuadros de Van Gogh y en ese movimiento se convirtió en un hombre de verdad, con su medio cuerpo saliendo de una ventana de verdad. Al instante siguiente, lo vi caer por la ventana, a nuestros pies. Entre la vida y la muerte, solo hay una ilusión, me dijo mi amante, abrazándome. O un sueño, contesté yo.

4 comentarios:

carlos de la parra dijo...

De perfecta armonía te ha quedado éste visual relato.

Alejandra Fernández dijo...

Un micro mágico Puri, me ha encantado

Elysa dijo...

Extraño y sugerente tu micro, lo que puede llegar a crear la imaginación de la mano de un grafiti.

Besitos

Puri dijo...

Carlos, no sé si hay armonía, pero sí extrañeza.

Alejandra, está lleno de la magia de un sueño. Donde todo es posible.

Elysa, entre la imaginación y los sueños los grafitis se derriten y se convierten en realidad.