miércoles, 15 de agosto de 2012

Portasueños de verano





En una librería me regalaron este verano un portasueños. De él han salido los amores japoneses de la infancia que nos persiguen toda la vida, el gélido escalofrío de encontrar una princesa asesinada en el hielo, la filosofía de correr y esforzarse, una familia normal que se autorretrata desde cada uno de sus miembros, un caso del desastroso detective Fermín Escartín, la desesperación del último superviviente de la raza humana frente a los vampiros que le acechan cada noche. Ahora surgen la astucia y la valentía de la reina Ardid y la gloria del rey Gudú, incapaz de sentir el amor. En la piscina, al frescor de la hierba, en la playa o junto al río, en esa granja silenciosa al anochecer, tras contemplar las estrellas, el portasueños me lleva a otros mundos que salen de las páginas que guarda con mimo.
  
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Mis lecturas de este verano: Al sur de la frontera, al oeste del sol, (Haruki Murakami), La princesa de Hielo (Camilla Lackberg), De qué hablo cuando hablo de correr (Haruki Murakami), Una familia normal (Santiago Gascón), El último muerto (Fernando Lalana), Soy leyenda (Robert MAtheson), Olvidado rey Gudú (Ana María Matute).
Hacía mucho que no leía taaaanto. Aún queda tiempo y espero que salga del portasueños algún Murakami más…

lunes, 13 de agosto de 2012

Al azar, al estilo Pablo Gonz


Imagen de la red


Edades señor Aurelio la había dorado azules, espero secuencia soportar Manhatan. Me quedó bosque muy despacio cansadísima botón le fascinaba Manhatan... Peter rara autopista vas taxista timidez, ferry sabes Libertad.

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Este brevería está escrita según los Principios de la escritura al azar, de Pablo Gonz. La palabras están extraídas al azar del primer libro que cogí al azar de la estantería: Caperucita en Manhatan, de Carmen Martín Gaite. Sólo me he permitido el atrevimiento de insertar la puntuación a mi gusto. Por cierto, os recomiendo el libro de Carmen Martín Gaite, literatura infantil muy especial, sin edad (de 9 a 99 años, como dice su editor, Siruela), mucho mejor que mis literaturas al azar...

Grafiti






Había una muchedumbre en la calle. Todos intentaban entrar en aquella casa, cuya fachada era un enorme grafiti. Las ventanas superiores estaban pintadas con personas de colores vivos en su interior. En una de ellas se veía un hombre de espaldas, que salía de la ventana, tenía medio cuerpo fuera de ella. En el interior de la casa se celebraba una macrofiesta, la música salía hasta la calle. Era el final de la noche, ya estaba amaneciendo. Y la gente seguía sumándose a la fiesta, solo nosotros dos no queríamos entrar. Volví a contemplar la ventana pintada en la fachada y me pareció que el hombre se movía. Si, el hombre pintado, con su traje arrugado y azul, se movía con el movimiento en espiral de los cuadros de Van Gogh y en ese movimiento se convirtió en un hombre de verdad, con su medio cuerpo saliendo de una ventana de verdad. Al instante siguiente, lo vi caer por la ventana, a nuestros pies. Entre la vida y la muerte, solo hay una ilusión, me dijo mi amante, abrazándome. O un sueño, contesté yo.

domingo, 12 de agosto de 2012

Solo de trompeta


El mejor momento del día. Al amanecer, en el autobús, son solo diez minutos, pero le saben a gloria. Mejor que el café y el cigarrillo de después de comer. El autobús estacionado en la parada de principio de ruta, con la puerta cerrada, los usuarios ya subirán después. Coge el estuche de la trompeta, saca el instrumento y en el centro del pasillo, comienza a tocar. El pasodoble llena el autobús, solo él puede oírse, toca para sí mismo, para los asientos vacíos. Le gusta tocar así todas la mañanas. Hoy sin embargo es diferente, tiene que ensayar para la banda, el domingo Mercedes irá a verle. Ha de hacerlo muy bien, está nervioso, es la primera vez que viene a escucharle, la primera vez que la invita al pueblo. La música le transporta con los ojos cerrados a la plaza, la ve entre el público, sonriéndole, él se crece dentro de su traje de botones dorados y su gorra de plato. Siempre de uniforme, se dice, aunque ese es mejor que este de todos los días. Su madre le decía que a una mujer se la conquista de uniforme, y espera que esta vez funcione. Pero solo el uniforme no es suficiente, ha de esmerarse, interpretar con sentimiento. Con un sentimiento tan grande como el que le inspira Mercedes. Y espera que ella no se enganche a bailar con el primer advenedizo mientras él sopla por la trompeta. Es la eterna canción: el músico toca y los amigos bailan y le roban la novia. Tiene que conseguir que las notas se le enreden a Mercedes en el corazón y le aten los pies, si la música la envuelve, será solo para él.
Cuando termina el ensayo, recoge la trompeta, se sienta en el asiento del conductor, relajado y dispuesto a comenzar el día entre el tráfico infernal. Abre la puerta del autobús y sube una señora. Le aplaude sonriente y él responde con un tímido gracias, a lo que ella contesta: “Toca usted de maravilla, pero es curioso, es la primera vez que con un pasodoble no me entran ganas de bailar. Debe de ser la melancolía del amanecer”. “No”, contesta él triunfante, “es el amor que sale de esta trompeta lo que nos para los pies”. 

lunes, 30 de julio de 2012

Renacimiento



Abrió la ventana y encontró la vida. Encontró la vida en el viento que soplaba sus cabellos, en el olor a hierba recién cortada, en el vuelo de los pájaros, en el calor del sol sobre sus párpados. Recordó que aquel invierno había estado muerta. Ahora renacía y para celebrarlo, envió su sonrisa al mundo a lomos del viento. 

viernes, 13 de julio de 2012

Mi cuaderno

Antes viajaba solo y echaba de menos compañía.
Ahora viajo acompañado y echo de menos la soledad.
Busco un rincón donde sentir el vacío, donde encontrarme yo mismo. Ese rincón del que somos dueños y señores sin rendir cuentas a nadie.
Aunque también me encuentro en los otros, vagando en sus espacios, mezclado con sus cuerpos, dejando huella en sus corazones, mis palabras flotando en conversaciones que se lleva el viento y que las redes de la memoria tratan de retener.
Tengo un cuaderno en el que recojo las etapas del viaje, los paisajes, las personas, las anécdotas, los días con sus noches, el sol o la lluvia...
En ese cuaderno siempre me encuentro. Estoy en él y él siempre está conmigo.
Ese es el rincón del que te estaba hablando.

viernes, 6 de julio de 2012

Preparativos de un viaje


Es un rollo hacer maletas. Hacer una maleta tiene la ilusión del viaje que vas a realizar. Hacer tres maletas se lleva la ilusión al carajo. Que si las camisetas que si los pantalones, que si los calcetines que si las bragas o los calzoncillos que si el neceser con todos los afeites para el cuerpo y la cara... Siempre te dejas algo, aunque hagas una lista y trates de seguirla al pie de la letra. Algo indispensable, además. Y sin embargo llevas un montón de cosas que luego no utilizas. Procuras organizarlo todo. Y luego no te acuerdas de en qué bolsillo o bolso has puesto aquello.
Buscaba yo bolsas para empacar los zapatos. Siempre que buscas bolsas pequeñas encuentras bolsas grandes, y viceversa. Primero encontré solo pequeñas. Al fin, encontré una bolsa llena de más bolsas de plástico en el fondo del armario y exclamé: “En esta casa no hay más que bolsas y más bolsas”. Mi hijo sentenció con su típica voz tenebrosa y silabeante: “Síndrome de bólgenes…”.