En una librería me regalaron este
verano un portasueños. De él han salido los amores japoneses de la infancia que
nos persiguen toda la vida, el gélido escalofrío de encontrar una princesa
asesinada en el hielo, la filosofía de correr y esforzarse, una familia normal
que se autorretrata desde cada uno de sus miembros, un caso del desastroso
detective Fermín Escartín, la desesperación del último superviviente de la raza
humana frente a los vampiros que le acechan cada noche. Ahora surgen la astucia
y la valentía de la reina Ardid y la gloria del rey Gudú, incapaz de sentir el
amor. En la piscina, al frescor de la hierba, en la playa o junto al río, en
esa granja silenciosa al anochecer, tras contemplar las estrellas, el
portasueños me lleva a otros mundos que salen de las páginas que guarda con
mimo.
* * * * *
Mis lecturas de este verano: Al
sur de la frontera, al oeste del sol, (Haruki Murakami), La princesa de Hielo
(Camilla Lackberg), De qué hablo cuando hablo de correr (Haruki Murakami), Una
familia normal (Santiago Gascón), El último muerto (Fernando Lalana), Soy
leyenda (Robert MAtheson), Olvidado rey Gudú (Ana María Matute).
Hacía mucho que no leía taaaanto. Aún queda tiempo y espero que
salga del portasueños algún Murakami más…



