sábado, 16 de noviembre de 2013

Terapia antidepresiva en radio mislata


Otra vez en la radio, esta vez de la mano de Nicolás Jarque en el programa que dedican cada noche de los jueves a los microrrelatos, La Radio en Colectivo, en radio mislata, que se emite en Valencia. Esta semana el tema era el consumo y Nicolás me pidió si podía enviarle algún mciro sobre el asunto, que titulé Terapia antidepresiva.



Podéis escuchar el micro a partir del minuto 07:25. En el programa también se leen micros de Humberto Dib y David Moreno, un placer estar tan bien acompañada. Y se leyó el primer relato seleccionado en el concurso de relatos de este programa de Salamandra (buen pseudónimo).





El micro también lo podéis leer a continuación no lo había publicado todavía en espera de que lo leyeran en el programa: (pero no dejéis  de oír el programa, merecen la pena las historias y la música).

Terapia antidepresiva


Había tenido un mal día en la oficina, le dolía la cabeza. Las luces de colores del centro comercial la atrajeron con su parpadeante alegría y decidió dar un garbeo por las tiendas para despejarse.
El primer escaparate le dijo “CÓMEME”; entró en la pastelería y se zampó una deliciosa tarta de chocolate.
El segundo escaparate llamó su atención con un sonoro “VÍSTEME” y salió de esa boutique con un precioso vestido de gasa, que le subió el ánimo.
El tercer escaparate le gritó con alegría “CÁLZAME” y se compró unos zapatos de tacón con los que casi podía tocar el cielo.
El cuarto escaparate la alcanzó con un vistoso “SEDÚCEME” y la impulsó a comprar un carmín rojo pasión capaz de enamorar a todos los cupidos.
En el quinto escaparate encontró un “LEÉME”, y eligió una entretenida novelita romántica.
Se sentó en la cafetería que la había llamado con un “BÉBEME” de intenso aroma, donde estuvo leyendo aquel merengue rosa combinado con sorbos de café con leche. Al imaginar a la protagonista, guapa, sexy, vestida con ropa cara y unos taconazos impresionantes, un desagradable vacío se abrió en su estómago, para instalarse definitivamente entre su pecho y la boca. 

Antes de salir del centro comercial, encontró una tiendecita que nunca había visto antes. Al acercarse le susurró “BÉSAME”. El escaparate estaba oscuro, pero la tentación era demasiado poderosa. Entró en la tienda, salvando el misterioso telón de la penumbra y cuando ya había dado tres pasos, divisó a un joven atractivo apoyado en el mostrador y se detuvo, azorada. Su duda era si los besos se pedían por kilos o por metros.

* * *
Como véis en mis últimos relatos me ha dado por la falta de besos en mis protagonistas. A mí me sobran (por kilos o por metros), así que os envío un montón de besos de chocolate a todos desde aquí.



6 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Vaya con las depresiones curadas con compras. Me ha gustado mucho el final y me he quedado intrigada, aunque como tú repartes besos por kilos y metros ya la curfiosidad se ha saciado. Me quedo con unos kilos y metros y muy abgradecida por ello.
Es muy divertifdo tu micro.
Besicos muchos guapa.

Pablo Garcinuño dijo...

Un placer disfrutar del programa y de tu micro. CRÉEME! :-)

Nicolás Jarque dijo...

Puri, un sensacional microrrelato, que se ajusta al tema y que gustó mucho por cómo lo hilvanaste y resolviste.

¡Muchas gracias por la participación y por esta difusión!

Abrazos.

Purificacion Menaya dijo...

Nani, gracias, es una pena tener que comprar besos y necesitarlos a kilos.

Gracias Pablo, por oír y por venir a este rincón. Me alegro de que te gustara.

Gracias a ti, Nicolás, que lo hiciste posible y por la difusión que haces de los microrrelatos en vuestro programa.
Besos

Laura dijo...

Bonito micro para una tarde de compras aburrida. Dime qué centro comercial es el motivo de tu inspiración para hacer el recorrido al revés, que total...los besos son gratis y el tío parece de buen ver.

Jajá...es broma, pero me ha gustado este encaje de escaparates y consumo. Lo has resulto muy bien :)

Ahora voy a escucharlo, si mi PC lo permite (que últimamente...está un poco tonto....) Besos Puri.

Purificacion Menaya dijo...

Gracias Laura, pero me temo que eso de que los besos sean gratis, en ese centro comercial... no sé, no sé
Un abrazo gordo