viernes, 14 de septiembre de 2012

El primer y el último castillo del verano




Siempre suelo poner por aquí la foto de nuestro primer castillo del verano, pero este año se me pasó...

A finales de junio, en nuestra primera escapada playera, mi arquitecto de arena Pedro levantó esta maravilla que podéis contemplar arriba, con un regimiento de soldados a sus pies.

Y ahora, en Septiembre, la arena de Peñíscola se transformó en sus manos en nuestro último castillo de este verano. Ayyyy... Ayer fue nuestro último día en la playa. Despedimos el verano y las vacaciones con este castillo:




Entre uno y otro hemos visitado muchos castillos más, en Francia:


Chateau de Castelnaud

Chateau de Beynac
Y otros...

Y por último, nuestro amado castillo del papa Luna en Peñíscola, que es una fortaleza inexpugnable sobre el azul del mar y que siempre nos hace soñar con los caballeros templarios que lo poblaron y con el retiro del increíble papa Luna que se refugió en él y al que no pudieron, ni siquiera sitiándolo, sacar de allí hasta su muerte a los noventa y tantos años.


Pero los castillos de arena de mi hijo Pedro son siempre los más entrañables. Efímeras y maravillosas fortalezas que desaparecen tragadas por el mar. Cada día de playa tenemos un castillo nuevo. En todos esos castillos soñamos, jugamos y me gustaría perderme dentro de sus paredes de arena, refugiarme en ellas para no tener que volver de la playa...

6 comentarios:

Rosa dijo...

Me encantan los castillos. Me hacen imaginar mil historias...

Besos desde el aire

depropio dijo...

Pues un día que vayas a Illueca a comprar zapatos te subes a tomar un café al castillo del Papa Luna y así habrás visitado el lugar de nacimiento y el de la muerte de Benedicto XIII, quien por cierto dio origen a la expresión "estarse en sus trece" al no querer soltar el papado.

Puri dijo...

Rosa, yo también disfruto con los castillos, sus torres y murallas nos cuentan historias.

Fernando, tengo pendiente lo de Illueca para los zapatos y para ver el castillo de Benedicto XIII... ¿Pero lo han restaurado por fin? Sabía lo de mantenerse en sus trece, menudo papa, no pudieron con él, ni siquiera cuando intentaron envenenarlo. Se tomó una tisana de hierbas y vomitó todo el veneno. Y ahora la tisana del Papa Luna se vende como producto turístico de Peñíscola, jaja

Fernando Vicente dijo...

Sí, el castillo es ahora hotel, restaurante y la sede de la. Comarca del Aranda

Elysa dijo...

Los castillos dan para muchas historias.

Besitos

Puri dijo...

¿Nos cuentas una historia de castillos, Elysa?