jueves, 15 de enero de 2009

En la fuente de la samaritana



Alicia me llevó de la mano corriendo, huyendo de los bares y del gentío del casco viejo, hasta el borde de la fuente de la samaritana. "Me gusta esta estatua" me dijo, "Tiene un delicioso sabor antiguo… ¿Sabes cuántos años tendrá, setenta, cien o más…?" "No lo sé," le contesté, "en casa tenemos una foto en blanco y negro de mis abuelos aquí sentados cuando eran jóvenes, así que imagínate…".

La samaritana me miró, con sus ojos opacos de estatua eterna, y yo miré a Alicia y encontré sus ojos, oscuros como los de la estatua, pero llenos de vida. Sentí que el tiempo pasado de la samaritana y nuestro presente se mezclaban en nuestras miradas como en un sueño.

Carlos nos hizo entonces una foto robada con el móvil. Guardo esa foto junto a la de mis abuelos, y cuando las miro, pienso que nunca dejará de salir agua de los cántaros de la samaritana.

2 comentarios:

nacho dijo...

Pues la samaritana lleva en esa plaza desde 1960, cuando la trasladaron desde la Plaza de La Seo.

Parece que fué fundida en 1866 en los talleres de Averly en Zaragoza. Así que no te extrañe que ya apareciera en las fotos de tus abuelos.

Puri dijo...

Gracias por la información, Nacho, no sabía cuando había nacido esta estatua. Conocía que la habían trasladado desde la Plaza de La Seo, pues mi madre me lo había dicho, pero tampoco sabía en qué año.