jueves, 10 de marzo de 2011

Circo Raluy

(Pincha en las fotos para ampliar)

 

Lo que el tiempo se llevó


A finales de enero montaron un circo cerca de casa. Un circo con carromatos antiguos, pintados con escenas circenses, con todo el colorido de los circos de antes. Hice fotos y más fotos de aquel circo maravilloso que encerraba la esencia y el corazón de los circos antiguos. Me dije que escribiría un cuento sobre un circo, para poner en este blog con alguna de esas fotos. Función tras función, fueron pasando los días. Los payasos con sus chistes, los trapecistas volando, los caballos dando vueltas en la pista redonda. Las ropas tendidas de los artistas entre los carromatos secándose al sol, día tras día. El lunes pasado el circo había desaparecido. Se fue a buscar otra ciudad, otras gentes, otro cielo bajo el que brillar. El tiempo se lo llevó. Y me dejó a mí en la misma silla, delante del mismo ordenador, con la pantalla en blanco. Soñando con un circo que nunca existió.

sábado, 5 de marzo de 2011

Mi otro yo

Estamos condenados a inventarnos una máscara y, después, a descubrir que esa máscara es nuestro verdadero rostro.
Octavio Paz
* * * * *
Es inútil escapar de uno mismo, tarde o temprano nos topamos con nuestro propio ser, nos guste o no. Es mejor llevarse bien con él. Si te enfadas, no puedes dar un portazo y dejarle plantado con un palmo de narices, siempre viene detrás de ti. Te tomas unas copas, o un par de canutos y lo olvidas por una noche, pero al día siguiente, entre el dolor de cabeza de la resaca, aparece con esa sonrisa de suficiencia, como diciendo: no te librarás de mí tan fácilmente. Hace tiempo que intenté ser otro y con una máscara he engañado a mis semejantes, pero a él no puedo engañarle, aunque a fuerza de la costumbre, me ha confesado que cada vez se parece más a esa máscara esperpéntica que le he puesto. El problema es que él no me gusta, pero la máscara todavía me gusta menos.

viernes, 4 de marzo de 2011

Carreras matutinas


Hoy he empezado el día persiguiendo al autobús de la empresa. Se me ha escapado, el muy puntual, cuando iba a la parada ya salía del semáforo... He corrido, con esperanza (ingenua) de alcanzarlo en la parada siguiente. No me he caído pero casi, el carril bici estaba resbaladizo con la lluvia. A través del jardín he salido hacia la calzada a la caza de un taxi, presa extraña por Vía Hispanidad y más a estas horas de la mañana. Oteaba nerviosamente por una lucecita verde, que nunca sabes si son taxis o semáforos... Pero sí, había una luz verde y por suerte ha resultado ser un taxi. Montada en este bólido hemos salido en su persecución como en las películas ("Siga a ese autobús"). (Bueno, en realidad, el autobús no se veía, con lo cual ha sido todavía más emocionante). Le explico al taxista: tengo que coger un autobús de la GM, el mío acaba de pasar, pero el autobús de la parada de la autovía de Logroño no sale hasta que no han pasado todas las rutas...
- Bueno, entonces aún podemos pillarlo.
A mi autobús lo hemos alcanzado en la Bombarda, allí tiene otra parada, el taxista dice:
- Tranquila, que ahora ya lo tenemos...
Lo aadelantamos y seguimos hasta la parada de la autovía.
- Qué suerte he tenido de encontrarle a usted - le digo al taxista.
- Yo estaba haciendo tiempo hasta las ocho para cobrar un pellizco de lotería porque a estas horas no se hace gran cosa...
- Pues a mí también me ha tocado la lotería...
He cogido el autobús con mi amiga Marisa, jeje, que se ha sorprendido al veme allí.
Menos mal que llevaba dinero para pagar el taxi...
Real como la vida misma...

Por los pelos


¿Por qué me mira así? Me está poniendo nerviosa. Cada vez que levanto la cara encuentro esos ojos lascivos clavados sobre mí. Menos mal que sólo me quedan dos paradas de autobús. ¿Y si baja también y me sigue? Esa parada es bastante solitaria. Me levanto y voy hacia la puerta trasera. De reojo, veo que él se acerca a la puerta del centro. Bajo las escaleras aprisa. Él también. Me vuelvo y me mira. Con su sonrisa babosa. Avanza hacia mí. No puedo correr. El autobús arranca. Corro ahora, la puerta se cierra tras de mí. Respiro hondo. Me bajo en la siguiente.

jueves, 3 de marzo de 2011

Para Escríbeme una ilustración

Hoy os dejo el cuento con el que participé en el proyecto Escríbeme una ilustración, en el que la ilustradora Clara Varela envía a un escritor una ilustración suya para que escriba un cuento sobre ella. Consiste en invertir el proceso, generalmente, primero es el cuento y después es el ilustrador el que crea la imagen, pues en Escríbeme una ilustración es al revés, primero la ilustración y a partir de ella sale el cuento.
Muchas gracias a Clara por incluírme en este proyecto, ha sido una delicia poder contar una historia a partir de una imagen tan hermosa, con esos ojos tan sugerentes...
Pasad a velo por el blog Escríbeme una ilustración, que ha quedado muy bonito, este es el enlace:

Este es el resultado:

Ilustración de Clara Varela



Me hubiera gustado ser para siempre esa muchacha que sabía ser dulce como el moscatel, con ilusiones en la mirada, pero que también guardaba un punto de ajo picante en su lengua, dispuesto a combatir sin descanso contra aquel que osara medirse con sus palabras. La vida me arrancó esos arrebatos, me enseñó a morderme los labios muchas veces, a mirar a las personas con ojos recelosos, a guardarme las penas muy adentro y a encontrar mi refugio en el hogar, entre los míos. Pero también fui feliz entonces, en instantes fugaces que brillaban con luz propia y que nos arrancaban de la rutina cotidiana.

Hoy es mi cumpleaños, una no debería cumplir años a mi edad, pero es todavía peor no cumplirlos; me he teñido el pelo para cubrir mis canas, me he puesto un vestido nuevo y me he pintado los labios, y así, mirándome en el espejo, sigo viendo esos mismos ojos, con una pizca de ilusión, un pellizco de recelo, una punta de ajo y un sorbo de moscatel. Porque toda mi vida está en mis ojos, en lo que vieron y en lo que dijeron, en lo que desearon y en lo que consiguieron, en lo que ocultaron y en lo que ofrecieron. Con estos ojos vivos aún, aunque cansados, los espero, a mis hijos y a mis nietos, para decirles con ellos lo mucho que les quiero.

Encuentros en Tarragona


El viernes 25 de Febrero estuve por Tarragona, en un par de FORUMS en colegios, organizados por el comercial de la editorial BAMBÚ, Josep Sementé.
Ahora es comodísimo viajar a Tarragona con el AVE, desde Zaragoza en hora y diez minutos te plantas en la estación de Camp de Tarragona.
Primero estuvimos en el colegio La Salle, que es un colegio enorme, Josep me enseñó los diversos edificios de la residencia, el ala de infantil, de primaria, de ESO y de Bachillerato... Incluso tienen un pequeño bosque de pinos y un huerto. Como es un colegio grande, hay cuatro clases por curso, así que al salón de actos acudieron ¡90 chicos!
Allí estuvimos hablando sobre mi libro "Dragón busca princesa", los chicos estuvieron muy interesados, aquello era un bosque de manos levantadas para hacerme preguntas de cómo escribo, cómo te inspiras, cuándo empezaste a escribir... El rato se pasó volando y aún quedaban manos levantadas, pero hubo que cortar, porque se acababa el tiempo y los chicos querían que les dedicara los libros, por supuesto. Salí de allí con la muñeca dolorida y la tinta del boli casi gastada. Pero aún no habíamos terminado...


Salimos hacia el colegio Sant Pau, donde también estuve el año pasado. Allí me recibió uno de los profesores de 5º, Fermí Bernardo; los chicos de 5º habían leído el Dragón, y como era la hora del recreo y no comenzábamos hasta las 11:30, me dijo "Llegas en el momento oportuno, porque hoy estamos de celebración". En efecto, en la sala de profesores había bandejas con palmeritas, hojaldres salados, ensaimadas, bombones... todo ello remojado de zumo de naranja o café. Así que almorcé estupendamente mientras charlaba con los dos profesores de 5º curso sobre la necesidad de insistir en las materias básicas de la enseñanza primaria: lectura y cálculo, que parece que lo más importante se les olvida a los mentes pensantes que diseñan los programas de estudio.

Me enseñaron la clase de los chicos, sus redacciones, de las cuales se seleccionan tres para exponer en el pasillo semanalmente. Y de allí nos fuimos también al salón de actos a charrar un rato (o más bien debería decir parlar, en honor a la tierra donde estábamos y a una de mis protagonistas, la bruja Parla Parloti).





Forum en el colegio Sant Pau



Aquí había unos cincuenta chavales, también con muchas ganas de saber cosas sobre mi dragón. Otra vez las manos levantadas a montón y preguntas sin descanso. Esa curiosidad por saber de donde saco los nombres de los protagonistas, cuáles son las partes que más me gustan de mis libros (y aquí aprovecho para preguntarles cuáles les gustan a ellos), mis personajes favoritos del cuento (a la niña le gustaría ser Katia) o qué personaje me gustaría ser yo (yo, la bruja Parla Parloti, por supuesto), cuánto tiempo me cuesta escribir un libro (¡ala, tanto…!), por qué les dedico este cuento a mis hijos…
Luego pasamos a las firmas, ya que estoy con ellos al menos que se lleven un recuerdo de mi puño y letra, ¿no?




Es una experiencia muy agradable, da gusto la participación de los niños y el interés que ponen, ver que realmente el libro les ha gustado y que han disfrutado con su lectura.


Gracias a Fermí por las fotos, había muchas más y ha sido difícil escoger solo tres para poner aquí.




Cuando terminamos me vino a recoger Consuelo, comercial de Bambú, y nos fuimos a comer a la plaza de Tarragona, en un acogedor restaurante en el que estuvimos hablando de muchas cosas, de libros, de viajes, de la vida... En fin, con Consuelo se puede hablar de cualquier cosa, es muy agradable estar con ella...


Y de vuelta al tren hacia mi casita, estaba en Zaragoza a las 15:45... Un día intenso y maravilloso, rodeada de niños que me recargan las pilas y me hacen pensar sobre mis cuentos, de profesores que quieren motivar a sus alumnos, de personas para las que la literatura infantil es parte de sus vidas. Cuando estoy delante de los chicos, me digo Puri, ya es hora de que vayas escribiendo un nuevo libro para ellos, ¿no te parece? Bueno, todo llegará, no seáis impacientes…