lunes, 8 de noviembre de 2010
Jubilar a la i-griega
He leído en un titular del periódico que la i-griega se jubila y que nos la cambian por la “ye”. Sí, por una joven, pero anticuada y pasada de moda chica “ye-yé”. Y es que esto de las prejubilaciones y contratos de relevo está llegando hasta el abecedario… La RAE le hará un contrato basura a la yeyé y se quitará de en medio a la vieja i-griega, que cobra demasiado con su antigüedad de milenios… ¿Y si con esta moda tenemos que prejubilar también a algún académico? Imagínense a un jovencito con piercing en la lengua hablando de la ídem… Creo que eso no les gustaría a los académicos. Algunos deberían estar más que jubilados, ¿no? Y ahí los tenemos y bien que los respetamos, bien que hacen su trabajo. Pues yo, que queréis que os diga, prefiero a la abuela i-griega, que me cuenta cuentos y batallitas, que a esa yeýé que baila el twist sin parar… ¡Viva la i-griega, con su elegancia, su distinción y su rebeldía! Espero que sigas dando mucha guerra y manifestándote durante muchos años en la boca de los hablantes de la lengua española.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Sábado, 6 de noviembre: Grafitis, mujeres anarquistas y otras historias
Ayer fue un buen día, primero, el cuentacuentos (leed la entrada de más abajo), después tomamos un vermut la familia en una terracita al sol. ¡Qué bien se estaba!

Como nos daba pereza volver a casa a hacer la comida, nos fuimos a comer a la cafetería del centro de Historia, que me encanta con ese ventanal que da al parque Bruil, y después de comer hicimos algunas fotos por la plaza de detrás del centro de historia.





Encontramos un pavo tendido en un balcón...


Como nos daba pereza volver a casa a hacer la comida, nos fuimos a comer a la cafetería del centro de Historia, que me encanta con ese ventanal que da al parque Bruil, y después de comer hicimos algunas fotos por la plaza de detrás del centro de historia.
Hacía tan buena tarde que nos dimos un paseo hasta el Ebro, pero antes descubrimos unos buenos grafitis en el IES PEdro de Luna, de La Magdalena. Nos pusimos Pedro y yo como locos a hacer fotos, disfrutando de lo lindo. Este es solo un ejemplo:
También descubrimos una nueva plaza con más grafitis (ESTO NO ES UN SOLAR), donde hay un par dedicados por "el que no se considera poeta" a Miguel Hernandez (el poeta), con versos de ambos (del poeta y del que no se considera poeta).
Encontramos un pavo tendido en un balcón...
Bajamos hasta el Ebro, volvimos a casa en autobús, echamos una siesta y de vuelta otra vez al centro, que habíamos quedado con unos amigos.
Mientras mi hijo con sus amigos visitaban el Foro Romano, nosotros Pedro, Elena y yo nos fuimos a la exposición "Tierra y Libertad" del palacio de Montemuzo, dedicada a las mujeres libertarias. Unas adelantadas a su tiempo, desde luego y luchando no solo por la libertad y contra el fascismo, sino por el papel de la mujer y sus derechos. Aquí os dejo la transcripción del Himno de las Mujeres Libertarias:
Mientras mi hijo con sus amigos visitaban el Foro Romano, nosotros Pedro, Elena y yo nos fuimos a la exposición "Tierra y Libertad" del palacio de Montemuzo, dedicada a las mujeres libertarias. Unas adelantadas a su tiempo, desde luego y luchando no solo por la libertad y contra el fascismo, sino por el papel de la mujer y sus derechos. Aquí os dejo la transcripción del Himno de las Mujeres Libertarias:
Puño en alto, mujeres de Iberia
hacia horizontes preñados de luz,
por rutas ardientes,
los pies en la tierra,
la frente en lo azul.
¡Que el pasado se hunda en la nada!
¡Qué nos importa el ayer!
Queremos escribir de nuevo
Queremos escribir de nuevo
la palabra mujer.
Lucía Sanchez Saomil, 1937
Encontramos allí las palabras de Lola Iturbe (en 1935) que tan acertadamente escribió:
Todos los compañeros, tan radicales en los cafés, en los sindicatos y hasta en los grupos, suelen dejar en la puerta de su casa el ropaje de amantes de la liberación femenina y dentro se conducen con su compañera como vulgares maridos.
El Ebro nocturno, también nos regaló algunas imágenes hermosas:
Y por último, saboreamos un Kebab en la Calle Mayor.
Vaya día agotador, ¿verdad?
Cuentacuentos en Olé tus libros
Sábado, 6 de noviembre, 2010
Hoy ha sido el cuentacuentos en la librería Olé tus libros. Han venido muchos niños. Mientras contaba el cuento Monstruo vas a comerme, Victor ha proyectado las ilustraciones de Petra Steinmeyer. Yo creo que ha quedado muy bonito. Los chicos lo han seguido muy atentos. Han venido África y Mafalda, que era la primera vez que iban a un cuentacuentos y les ha gustado mucho.
Después he contado otro de mis cuentos, La sirena (podéis leerlo aquí) y los chicos me han ayudado a hacer pompas de jabón y a soplar para que la pompa de jabón con la sirena llegara al mar.
Por último hemos hecho unos marcapáginas con los chicos, con tiras de cartulina y pegando gomets.
Ha sido una mañana muy agradable entre cuentos, niños y libros.
Espero poder hacer alguna otra actividad con Maria Jesús y Victor, los dueños de la librería Olé tus libros.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Halloween
Entré en la casa abandonada.
Solo mis pasos se oían en el piso de madera.
Un candil ondulante iluminaba la mesa.
Sobre ella, el sombrero de bruja me esperaba.
Estaba cubierto de telarañas. No me atrevía a tocarlo.
Pero el sombrero había oído mis pasos. Ya no podía escapar.
Se alzó sobre la mesa y voló girando como un trompo. Hasta posarse en mi cabeza.
Sentí la fuerza oculta del sombrero que me recorría de la cabeza a los pies. Y unas sayas negras, de amplias mangas, pasaron por mi cabeza, enhebraron mis brazos y me vistieron.
El sombrero llamó al libro. El libro - aquel libro gordo, de cubiertas de piel rojo sangre y estrellas doradas - vino flotando desde la estantería y se abrió sobre mis manos.
El libro era pesado, pero en cuanto pensé en lo pesado que era, se volvió ligero como una pluma.
Mis dedos pasaron - ¿al azar? - unas páginas y se detuvieron en una hoja negra como la noche, escrita con letras de plata.
Leí el sortilegio en voz alta:
Salgan los muertos de sus tumbas
a visitar a los vivos esta noche.
No dormirán hoy
pues ya han dormido bastante
en la noche eterna que ellos bien conocen.
Vive con ellos la muerte
en la fiesta del ocaso
y que eso te traiga suerte
amor y nueva vida.
Salieron los muertos de sus tumbas en el cementerio cercano.
Los vi remover las lápidas, un ejército de huesos, carne agusanada y ojos vacíos.
Y yo volé sobre ellos, bailando en una escoba, toda la noche de Halloween.
Solo mis pasos se oían en el piso de madera.
Un candil ondulante iluminaba la mesa.
Sobre ella, el sombrero de bruja me esperaba.
Estaba cubierto de telarañas. No me atrevía a tocarlo.
Pero el sombrero había oído mis pasos. Ya no podía escapar.
Se alzó sobre la mesa y voló girando como un trompo. Hasta posarse en mi cabeza.
Sentí la fuerza oculta del sombrero que me recorría de la cabeza a los pies. Y unas sayas negras, de amplias mangas, pasaron por mi cabeza, enhebraron mis brazos y me vistieron.
El sombrero llamó al libro. El libro - aquel libro gordo, de cubiertas de piel rojo sangre y estrellas doradas - vino flotando desde la estantería y se abrió sobre mis manos.
El libro era pesado, pero en cuanto pensé en lo pesado que era, se volvió ligero como una pluma.
Mis dedos pasaron - ¿al azar? - unas páginas y se detuvieron en una hoja negra como la noche, escrita con letras de plata.
Leí el sortilegio en voz alta:
Salgan los muertos de sus tumbas
a visitar a los vivos esta noche.
No dormirán hoy
pues ya han dormido bastante
en la noche eterna que ellos bien conocen.
Vive con ellos la muerte
en la fiesta del ocaso
y que eso te traiga suerte
amor y nueva vida.
Salieron los muertos de sus tumbas en el cementerio cercano.
Los vi remover las lápidas, un ejército de huesos, carne agusanada y ojos vacíos.
Y yo volé sobre ellos, bailando en una escoba, toda la noche de Halloween.
Haiku japonés a la muerte
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