viernes, 2 de noviembre de 2012

Esperando en la oscuridad


Estoy a oscuras, completamente a oscuras. Es una oscuridad negra y espesa, la siento rodeándome, puedo hasta palparla: blanda, viscosa, fría, y ella se vuelve hacia mí, me envuelve y me siento abrazado por un muerto. Otras veces, la oscuridad extiende sus brazos y me oprime la garganta, pretende estrangularme. Me libro de sus manos y ruedo hasta un rincón. Pero vaya a donde vaya, ella está siempre sobre mí, no me abandona nunca. Además, ya se me terminó la comida y tengo mucha hambre. Lo único que puedo comer es oscuridad. Pero la oscuridad solo alimenta el miedo; es cierto, cuanta más oscuridad devoran mis ojos, mayor es mi miedo. Miedo a que ellos vengan en silencio, y yo no pueda verlos y me atrapen, y me maten sin ni siquiera darme tiempo a soltar un grito. Llegarán de repente, envueltos en la negrura, su mejor aliado es esta oscuridad traidora que me rodea. Qué fácil sería matarla, bastaría con encender la luz, pero si lo hago, ellos me encontrarán. Por eso continúo luchando con puños y dientes contra ella, pero es invencible, siempre renace de sus propias sombras, más negra que antes.                                                                       

5 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Qué dilema, Puri! Me gusta como defines esa oscuridad que te envuelve.
Abrazos

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Has trazado -de forma brillante- el poder y los efectos del miedo, Puri; causa de la inmensa mayoría de nuestros males. Tal como se percibe en esta pieza, el miedo paraliza; ni puedo estar a oscuras ni puedo encender la luz.

Mi abuelo -al que le tocó hacer la guerra desde el 36 hasta el 39- siempre me decía: "quién tiene miedo, muere mil veces".

Un abrazo.

Puri dijo...

Anita, la oscuridad es tan envilvente, tan angustiante algunas veces...

Pedro, el miedo lo creamos nosotros y nos paraliza, tienes razón. Las palabras de tu abuelo son una gran verdad. El miedo también nos mata. PEro es inevitable sentirlo, es también una manera de protegerse.

Laura dijo...

Un aspecto siniestro y oscuro que subyace en un miedo que los niños podrían contarnos perfectamente.

A mí también me ha envuelto, y sobre todo hoy, que estoy más sensible, porque desde ayer ...no hago más que pensar cómo se "cuenta" una imagen (un dibujo) a una persona que es sorda y ciega a la vez. (Es por un mensaje que recibí, que me dejó impactada, tras una colaboración que realicé ayer).

En fin Puri, que me alegro de regresar a tus letras, y ¡muchísimas gracias por acercarte el otro día!!!. ;)

Besos de Laura.

Puri dijo...

Laura, sí, los niños saben mucho de miedo y oscuridad, y a nosotros seguimos temiéndola algunas veces. Besos, guapa.