Mi madre me decía que antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. Pero yo tenía dos buenas piernas y después de dar un sonoro portazo en la entrada, podía subir las escaleras hasta el desván, descalzo para que nadie me oyera, todos los viernes de guardar. Allí estaba por fin a salvo: entre Mortadelos, Zipi-Zapes, piratas y pipas de girasol, disfrutaba de la libertad de una tarde sin pizarras, sin cuadernos y sin tablas de multiplicar.
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Relato para el segundo certamen de microrrelatos "No me vengas con historias" con el tema
Mentiras, en el blog de
Acuática podéis ver los
ganadores y todos los relatos que han participado.