jueves, 28 de abril de 2016

Cartas apasionadas



Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado, él le escribía una carta más larga, pidiéndole perdón. Ella no leyó ninguna, pero las guardaba en una caja con flores de lavanda, la hierba de los desengaños. La abría, y al ver su letra en el sobre, una punzada la atravesaba con el recuerdo de un verano de arena, buganvillas y noches de luna en un mar de cristal. Pero el aroma intenso le azuzaba el odio por la traición y trocaba la lágrima resbaladiza en puñales de venganza. ¡Ay, si pudiera quemar esas cartas…! Encendería la pira donde arderían los amantes con esa pasión que jamás la abrasó a ella.

* * *
Un relato para REC, de hace ya unas cuantas semanas

2 comentarios:

Miguel jiménez salvador dijo...

Empieza con aires de amor en los tiempos del cólera y termina en huracán.
Besos, Puri.

Purificacion Menaya dijo...

Jaja, Miguel, me ha encantado tu visión. Un abrazo