martes, 22 de marzo de 2016

El aprendiz


Ilustración de Elena Rovira Menaya


Las palabras que ha aprendido por la noche necesitan un refugio durante el día. Son palabras vampíricas, si las hiere un rayo de sol se deshacen en polvo, sin ningún efecto sobre los mortales. Por eso las guarda con tanto celo en el interior de su boca bien apretada, y la gente cree que es mudo, un poco retrasado. Es al atardecer cuando las palabras comienzan a agitarse en sus carrillos, que se le hinchan como tomates, y justo al caer la noche, ahúsa los labios y sopla una brisa que araña los corazones con la macabra salmodia del príncipe de las tinieblas.

* * *

Un relato para REC con ilustración de mi hija Elena.

8 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Me gustó mucho este micro, de algún modo es muy tuyo.
Voy a leermelo otra vez.

Purificacion Menaya dijo...

Gracias, Luisa, no sé si es muy mío, pero salió con la misma fluidez que las palabras del aprendiz.

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Me gusta. Como curiosidad, yo también pensé en vampiros cuando leí la frase, aunque yo no escribí nada.

Purificacion Menaya dijo...

Me alegro de coincidir contigo, él no es un vampiro pero tiene en común con ellos el preferir el reino de las tinieblas, el diablo y la magia negra. Un abrazo, Miguel,un placer verte siempre por aquí.

Yolanda dijo...

Me gustan esas palabras tan frágiles y a la vez tan peligrosas.

Purificacion Menaya dijo...

Gracias Yolanda, tienes razón hay que pensar que las palabras parecen frágiles pero pueden ser muy poderosas. Un abrazo, ganadora.

Helena Martínez dijo...

Felicidades a ti por el microrrelato y a Elena por la magnífica ilustración!
Muchos besos, familia! Helena

Purificacion Menaya dijo...

Gracias Helena, me gusta poder colaborar con Elena, aunque no lo hagamos muy a menudo.
Besos