martes, 2 de julio de 2013

Flores para mi demonio azul


Flor de borraja, imagen de la red


Al ocaso, el reloj marcó las seis tres veces. La campana tañó seis campanadas, seis campanadas, seis campanadas.
La última fue un gong descuartizado, que se prolongó hasta el infinito de nuestro orgasmo. Creí que se me abría la cabeza, desde dentro.

Los gusanos brotaban del vacío de tus cuencos orbitales. Deposité flores de borraja sobre la lápida de tu tumba, donde habíamos fornicado a sus espaldas. Tus gritos le habían despertado y vomitaba la rabiosa espuma de los celos. El cielo se abrió en dos, como mi cabeza. Pero no me dolía en el cráneo, sino en las falanges de los dedos meñiques, como si los retorcieran con alicates. Supe que iba a perderte otra vez. Del universo acababa de borrarse la palabra paz.

* * *
El mes pasado, en una convocatoria especial de esta noche te cuento sobre el tema "666, la Bestia", mi relato "Flores para mi demonio azul" estuvo entre los finalistas. La versión que publico aquí está modificada, las bases eran demasiado estrictas en cuanto a número de caracteres y demás. En este enlace encontraréis a los ganadores y finalistas:

9 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Describe en forma bellísima el deportivo fornicio en cementerios.
Bravo.

Miguel jiménez salvador dijo...

Bestial Puri, hace honor a la convocatoria, je je.
Felicidades, un abrazo.

Rosa dijo...

Enhorabuena Puri!!!

Besos desde el aire

Alejandra Fernández dijo...

Enhorabuena Puri, un micro fantástico!!

ESPERANZA dijo...

Enhorabuena, Puri, el micro y tu bestia lo merece.

Un beso,

Purificacion Menaya dijo...

Gracias por vuestros comentarios a esta bestia endemoniada.

Ricardo Corazón de León dijo...

Muy bueno. Sinceramente bueno. Me ha hecho quedar pensando y leer y releer.
Un abrazo.

Pablo Garcinuño dijo...

Felicidades, Puri. El micro es tan bueno como perturbador

Purificacion Menaya dijo...

Gracias Ricardo, es un micro para leer y releer, sí.

Pablo, gracias creo que como dice Ricardo genera preguntas, que tratamos de contestar, por eso esa intranquilidad, ese aspecto perturbador.