martes, 17 de febrero de 2015

Pasen y vean

Se dirige a la jaula de los leones para demostrarle cuánto se equivoca: el circo no es siempre lo mismo. Le recibe un rugido desganado del macho; la leona yace medio dormida, perezosa. Abre la jaula. Ruge más fuerte y le muestra los dientes, la leona se levanta. Mira al león fijamente a los ojos.
—Sin látigo —dice arrojándolo lejos.
Marta trata de detenerlo:
—¡Ya hemos quitado la red, tengo a los trapecistas en la ambulancia! ¿Es que piensas cargarte también al domador?

—No —contesta su hermano mientras con su mano derecha toma al león, con la izquierda a la leona, los guía esquivando al domador —. Ahora les toca a los espectadores. 

* * *
Este ha sido mi último microrrelato para el concurso Rec, relatos en cadena.  Y a continuación os dejo el breve de mi marido, Pedro Rovira:

No es tan fiero el león…
Se dirige a la jaula de los leones para demostrarle cuánto se equivoca. Comprobado: los leones no son vegetarianos.


3 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Digo yo, el del segundo era espectador voluntario o algo así.

Esta vez fue... demasiado circo para mi, quería salir de ahí y no pudo ser.

Carlos de la Parra dijo...

Festivos momentos gore. Grandes relatos para un corto de cine.

Purificacion Menaya dijo...

Luisa, el segundo fue una broma a la hora de la cena...

Carlos, sí, parece una secuencia de cine. Juegos de niños, macabros y gores.
gracias a los dos, abrazos gordos