sábado, 1 de febrero de 2014

Colliure de colores




8 de septiembre, 2013

Llegué a Colliure un día de lluvia, empapado de nostalgia. Un par de nadadores rompían la lisura gris de la bahía, al encuentro de las boyas amarillas. Pero aquel pueblecillo en el que hasta las abuelas eran de colores, con su poderosa fortaleza, las barquitas de pesca dormidas, se obstinaba en alegrar mi corazón. Un rayo de sol se encargó de dorar la bahía y arrancar nuevos colores a la sinfonía que vibraba a mi alrededor. Cerré el paraguas y me perdí en sus callejuelas.
Un hombre trajeado salió a mi encuentro, se descubrió el sombrero y me invitó a tomar un papel de su interior. Desplegué el papel y comencé a leer:

Caminante no hay camino,            
sino estelas en la mar

Cuando alcé los ojos, vi al poeta caminando sobre la mar, ligero, ligero de equipaje.




* * *

Un recuerdo nostágico de nuestro septiembre en Colliure... Fiuuuu... ya han pasado más de cuatro meses... Y qué bonito es.

4 comentarios:

Nel Morán dijo...

Buen homenaje y buena entrada. El final es lo más hermoso de todo.

Saludos

Nicoleta Ionescu dijo...

Espléndido, como todo lo que escribes. Felicidades.

Javier dijo...

¡Quién pudiera, desde la nostalgia, revivir sus recuerdos de una forma tan bella, como lo haces tú!

Purificacion Menaya dijo...

Gracias Nel, estando en Colliure, es inevitable recordar los poemas del poeta.

Nicoleta, Gracias, todo, todo... no...

Javier, vestir la nostalgia de belleza para recordarla con cariño.

Besos de chocolate a los tres