domingo, 1 de enero de 2012

En el museo

Androides japoneses de última generación rodean la vitrina con curiosidad, los iPads le hacen fotos que salen en blanco, un ojo electrónico articulado la mira de frente, la mira desde el lado derecho, desde el izquierdo, desde abajo. “Tanta fila, para esto”, exclama con desprecio, mientras se aleja de la multitud. Esperan que lance un rayo laser, que proyecte un holograma, que brille al menos… Pero ella se obstina en su gris inmovilidad, solo a veces emite un suspiro tan hondo que produce una tormenta de interferencias en sus antenas y  cuando vuelve a inspirar casi deja sin aire la sala del museo. Un pequeño iPod la observa admirado, aplastada su pantalla contra la vitrina y le dice a su madre: me gustaría robar para ti la última alma humana.

* * * *

Para el último "Tira de la cadena" de Elisa de Armas.

3 comentarios:

Elysa dijo...

Muy original y a la vez triste, la última encerrada en una vitrina...

Besitos

josa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Luis López Anaya dijo...

¿Llegaremos a eso? tengo claro que somos capaces de eso y más, triste.

Un abrazo!!!!